La energía positiva hace avanzar lo negativo del año anterior. Pues si nos encontramos frente a alguien estamos emitiendo y captando percepciones y sensaciones, estamos por lo tanto transmitiendo e intercambiando energía. Así tiene poder una sonrisa sincera o una mirada profunda, que tiene magia y afirma lo que queremos decir. Con los movimientos de las manos también transmitimos energía, que lanzamos a nuestro interlocutor.
Siempre se habla de que hay algo más que nuestros cinco sentidos, éste algo, que muchos se atreven a llamar sexto sentido, es la capacidad de sentir o percibir, un sentido hecho de sensaciones, que en la relación entre humanos tiene en muchas ocasiones una importancia trascendente para formar la propia opinión, así cotidianamente hay personas que nos caen bien y otras de las que uno no se fía, siendo el resultado de la energía que nos transmiten, así nuestro éxito o fracaso depende de la relación con los otros.
Todos nos damos cuenta del éxito o fracaso de nuestros políticos durante las campañas electorales, así a veces aunque el discurso no influya, una lágrima a tiempo o un beso a un niño puedan dar miles de votos.
Así en la vida íntima y personal, transmitir la buena energía es caminar sobre la posibilidad de un entendimiento y la paz. Transmitir mala energía es sembrar de accidentes el suelo que nos rodea. Pero nunca olvidemos que siempre hay que caminar, para hacer posible lo que se desea, ya que sólo existe el trabajo y la habilidad para desarrollarlo.
El ocio es necesario, pero el trabajo es imprescindible.
Con el nuevo año pensemos y ayudemos a nuestro entorno a salir de la crisis, con energía positiva, con buena voluntad de ayudar a todos los que podamos.
Arrimemos todos el hombro y empujemos el año nuevo con energía positiva, y que el 2010 traiga trabajo para todos, y como consecuencia bienestar social, paz y felicidad.
Feliz año.