Desde lo alto de la pirámide y volviendo el pensamiento hacia atrás me doy cuenta de que debemos reconocer el daño que está haciendo el progresivo equilibrio entre los objetivos que uno desea y se propone y la contribución personal que está dispuesto a aportar para alcanzarlos, es decir, la creciente desproporción entre ambición y esfuerzo. Deduciendo que es un tema que tiene raíces muy profundas, educativas, y que desgraciadamente está muy relacionada con el aumento sostenido del nivel de bienestar.
En las sociedades desarrolladas, la gran mayoría de las personas dispone de cada vez más y mejores recursos, comodidades y servicios, y éste es uno de los grandes logros del progreso social, que debe protegerse y estimularse, pero también comporta ciertos peligros.
Tres en particular, la ausencia de conciencia de lo que cuestan muchas cosas, la responsabilidad y el abuso de la utilización de bienes y servicios públicos, y el enriquecimiento personal a través de actividades que no aportan ningún valor a la sociedad, como muchos tendrán presente al leer este artículo.
Voy a vincular los primeros peligros porque van siempre de la mano y es difícil decir cual precede al otro. Todo aquello que no supone ningún esfuerzo, sea económico o de otro tipo, tiende a menospreciarse.
Si se trata de un bien económico podríamos decir que todo aquello que no tiene un precio no tiene valor, y ocurre igual en el ámbito personal, todo aquello que puede conseguirse sin esfuerzo carece de valor. Las consecuencias de este menosprecio son la irresponsabilidad, la ausencia de cuidado y el abuso.
Así la insistencia en la gratuidad ha generado una dificultad en el funcionamiento racional de nuestra sociedad avanzada. Como conozco más me refiero a la Sanidad Pública, que es un derecho, pero que después de muchos años de trabajo durante días, noches y festivos, es evidente que han ido evolucionando las cosas, tanto la práctica sanitaria como la demografía del país, siendo difícil que sea económicamente sostenible.
Entre muchas razones es el abuso, no me refiero sólo al de los usuarios, sino también el abuso de prescripciones, de pruebas y de fármacos y demás personal sanitario. Por lo que deben ajustar resultados y costes económicos y personales.
Termino diciendo que es muy importante la libertad de hombres y mujeres, con el concepto del derecho de las personas, <<derechos humanos>>, así como la sostenibilidad, que no es un valor, sino un objetivo, una necesidad, una prueba de equilibrio entre la libertad, la igualdad, la solidaridad, y termino a grandes gritos dando vivas a la libertad de hombres y mujeres y no al libertinaje y la irresponsabilidad.