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El trabajo es para la vida. ¡Ni un muerto más!

Texto de Melchor Moreno de la Torre, responsable de Formación de la HOAC Diócesis de Astorga

Santa Marina de Torre a 28 de marzo de 2015.
Un nuevo accidente laboral mortal se ha producido en la minería leonesa. En esta ocasión, el fallecido es un minero de 42 años, José Pereira Díez, nacido en Las Ventas de Albares, municipio de Torre del Bierzo. También, en el municipio de Torre del Bierzo, pueblo de Santa Cruz de Montes, se encuentra la mina El Salgueiro que, junto con la pequeña explotación, Carbones Alanza, son las únicas minas subterráneas que hoy quedan en activo en la comarca del Bierzo.

El origen del accidente parece estar en el desprendimiento de un costero cuando, en compañía de otros dos obreros, se encontraban posteando en un taller. Una vez más, lo que es fuente de vida, el trabajo, tan difícil de alcanzar hoy, se ha convertido en desgracia, sufrimiento y muerte. Nuestro apoyo a su familia.

Dicen que sólo trabajan cincuenta y seis productores, que ahora así llaman, a los que antes eran mineros; cincuenta y seis productores, que ahora así llaman, a los que antes eran mineros; cincuenta y seis últimos testigos de un oficio duro y arriesgado que, durante décadas, sacaron de las entrañas de estos tristes montes la riqueza y el medio de vida de muchas familias obreras.

Nada hacía presagiar esta desgracia cuando, unas horas antes, la Corporación del Ayuntamiento de Torre del Bierzo aprobaba, por unanimidad, una moción a favor de la minería del carbón, instando al Ministro “autista” de Industria el cumplimiento de los compromisos adquiridos en el Marco de Actuación para la Minería del Carbón y de las Comarcas Mineras 2013-2018, suscrito el 1 de octubre de 2013 entre el Ministerio, la patronal Carbunión y los sindicatos mineros, uniéndose así, la Corporación al clamor por la situación de impotencia que obreros mineros, empresas y los propios ayuntamientos mineros están padeciendo.

Este primer siniestro laboral mortal del año en la minería en la provincia de León es sólo la punta del iceberg de cientos de trabajadores y trabajadoras que enferman y sufren accidentes en sus puestos de trabajo. Y es que, ante esta muerte, los militantes de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) queremos expresar ante la opinión pública lo siguiente: los trabajadores tenemos la responsabilidad de velar por nuestra seguridad, cumpliendo las normas de prevención de riesgos laborales y reivindicando que las empresas garanticen el cumplimiento de la ley en esta materia. Pero creemos que el problema de los accidentes laborales no es solo responsabilidad de los implicados en el ámbito laboral, sino que es una realidad que exige el compromiso de toda la sociedad (administraciones, empresarios, trabajadores, sindicatos, partidos políticos, asociaciones…) ya que es un problema social y político con unas causas y unos responsables. Sobre todo cuando esto ocurre porque, a pesar de los avances tecnológicos y legislativos, se sigue considerando al obrero como una herramienta más al servicio del interés económico.

El valor del trabajo no reside en su rentabilidad económica, ni siquiera en el producto o servicio que genera, sino que el verdadero valor del trabajo está en la persona que lo realiza.

Desde aquí queremos hacer visible la realidad de las personas que mueren en accidente de trabajo. Es importante que en la opinión pública exista una mayor preocupación y sensibilidad ante la siniestralidad y la salud laboral.

También entre los mismos trabajadores. Por ello, entre todos hemos de contribuir a presentar la siniestralidad laboral, no como un problema individual fruto de la dejación del trabajador o del azar, sino como una realidad injusta y muchas veces evitable, ante la que nadie debe mantenerse al margen.

Para nosotros, militantes de la HOAC, como se afirma en multitud de textos de Doctrina Social de la Iglesia, es un deber “recordar siempre la dignidad de los derechos de los trabajadores, denunciar las situaciones en las que se violan dichos derechos, y contribuir a orientar los cambios sociales para que se realice un auténtico progreso de la persona y la sociedad” (Laborem exercens, n. 1d). De igual forma, se ha de exigir todo el esfuerzo para que se detenga la cadena de muertes y accidentes en los lugares de trabajo.

El trabajo es para la vida. ¡Ni un muerto más en el trabajo!

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